La Batalla de Chile

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Lucido y claro análisis de Ramiro Oliveros de este documental de la memoria de Chile.

La Batalla de Chile.

Chile es un país delgado para los parámetros geológicos y geográficos de cualquier nación o división territorial autónoma. Basta con mirar un planisferio o mapamundi para notarlo. Sin embargo, pareciese a ratos que la majestuosa Cordillera de Los Andes, mencionada en el himno nacional y orgullo natural de cada chileno, estuviese en medio del territorio continental del país, separando verticalmente y de manera definitiva las dos realidades que representó el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973. A pesar de los tantos calendarios, el quiebre republicano y herida en el alma del país, en términos históricos y políticos, aún permanece. 

Muchos abogan a la superación de este hecho, aplicando el olvido y perdón como bálsamo a esa herida que aun supura. Pero la solución a esta división no pasa por el olvido y el perdón. Es el reconocimiento y castigo a los ultrajes cometidos y avalados por un sector, en nombre del orden y la restauración de un país que veía truncos sus sueños de igualdad, quizás solo el inicio.

La ansiedad que tenía una administración socialista, legítimamente elegida por sufragio electoral, por poner en un sitial de decencia y amparo al grupo mayor de ciudadanos por años olvidados y relegados a escenarios símiles a la esclavitud, en cuanto a condiciones laborales, públicas y de vivienda, fue duramente sofocada por una oligarquía desesperada, temerosa y que como toda fiera atrapada busca escapar a mordiscos, con zarpazos nacidos de la desesperación.

En este aspecto el rol social que representa el archivo audiovisual empírico de los sucesos es de importancia ampliamente conocida. Por ello, las obras cinematográficas y de documentación presentan una base sustentable de difusión para el conocimiento y aprendizaje de las generaciones venideras, aprender de los errores pasados es siempre necesario.  Podrás tropezar más de una vez, pero que no sea con la misma piedra.

No tengo recuerdos de un suceso así. La expectación por el estreno de una película chilena en televisión abierta, que produjo “La Batalla de Chile”, seguramente no se había visto nunca. Sin duda esta euforia se vio sustentada y pregonada por quienes ya habían visto este hito del cine político mundial de los ´70s y por tanto conocedores que el hecho de mantenerla en secreto, para que el olvido se hiciese con ella, correspondía a una injusticia de proporciones para la memoria histórica del país. Aun así, la difusión por televisión abierta no escapó a las acciones de desquite de cierto sector que aun ahora, casi medio siglo después de los sucesos narrados, desea mantener en bodegas húmedas y abandonadas toda prueba histórica que pueda significar un temblor a su status quo.

“La Batalla de Chile” es un documental heroico, épico, valiente. Es la contienda desigual de un pueblo sin más armas que la lucidez y la conciencia, la lealtad y la vehemencia de un sector que veía por primera vez, desde que el país es país, la posibilidad de ser escuchados, de no caer en la indiferencia de un furibundo sector terrateniente, oligarca y porque no, aún con reminiscencias feudales.  Es eso simplemente lo que hace que esta obra sea tan nuestra y a la vez tan aplicable al mundo en general.  Su simpleza es la que la hace valiosa, lo simple de su argumento se complementa con un gran trabajo poético en sus imágenes, en la construcción de un lenguaje simbólico notable, producto del gran trabajo tras la cámara de Jorge Müller, quien junto a su pareja cineasta pasó a engrosar la larga lista de quienes fueron detenidos para luego desaparecer sólo por pensar distinto.

Premiada internacionalmente y aplaudida en varios países, “La Batalla de Chile” es un registro necesario para entender la génesis, el momento ápice y aun las consecuencias de un hecho que sin duda marcó a generaciones de chilenos y que aún hoy genera sentimientos más allá de la mera discusión. Un documento verídico que, a pesar que muchos consideren partidista, no tiene argumento de ficción alguno en su desarrollo. 

Separada en tres partes, “La Batalla de Chile” retrata en la primera de ellas, “La insurrección de la burguesía”, como comienza a fraguarse el golpe de estado, luego que, tras las últimas elecciones demócratas, ocurridas en marzo de 1973, el partido de Salvador Allende obtuviera más del 35% de los votos, lo que llevó a la oposición concluir que los sistemas legales no le eran suficientes, con lo cual la burguesía y sectores del ejército, en cooperación solapada de la administración Nixón, ponen en acción la estrategia de un golpe de estado.

El periodo de marzo a septiembre de 1973 es abordado en “El golpe de estado”, segunda parte de la obra. En ella se retrata el enfrentamiento de izquierda y derecha en las calles, trabajos, fábricas y tribunales e incluso en el parlamento mismo, donde Allende busca un acuerdo con el sector centro político.  El clima de guerra civil que envuelve a la sociedad, sumado a la propaganda de terror dirigida a la casi inexistente clase media, originan el apoyo a la planificación y preparación del futuro golpe de estado, germinado en Valparaíso.

Por último, en “El poder popular”, quedan patente las estratagemas de la derecha para debilitar al gobierno socialista de Allende, dirigidas directamente al desabastecimiento de la población, el paro de la locomoción, quiebre de los canales de distribución y el cese de la producción de las industrias mediante el paro de comerciantes, industriales y profesionales. Los obreros y campesinos, organizados en cordones o bloques, toman el control de las usinas con más amor y lealtad al gobierno que herramientas adecuadas, con una lucidez y conciencia hacia su sector impulsadas por el simple hecho de la igualdad hacia su prójimo. Tal generosidad y lucidez será aplastada en los años de dictadura por venir, reemplazadas por un egoísmo e individualismo depredador característico del sistema capitalista sin regulación estatal que implementaría la administración militar.

“La Batalla de Chile” es más que un documental para ver en fechas conmemorativas. Es una pieza de historia a comprender y analizar, a transmitir a las nuevas generaciones. Es un llamado a salir de la burbuja de cada uno y tomar con responsabilidad el llamado a no caminar en los baches del pasado y entender que la sanidad de una sociedad se debe a la justicia e igualdad que corresponde a cada uno de sus individuos. Sólo así podremos avanzar como país y alcanzar las metas que por tanto tiempo se han aplazado más a unos que otros.

Texto: Ramiro Oliveros.
Fotos del Autor.
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