Cuento » La Luna» Autora Novel Elena Fourniés

Seguimos en Letras 25, dando a conocer a los nuevos escritores chilenos, en esta ocasión presentamos a Elena, y su narración «La Noche». En esta breve relato de corte impresionista, realizado desde un punto de vista interno, se aborda y focaliza como tema principal la noche, la noche tanto en su intemporalidad, versus la temporalidad humana, la noche en su realidad natural, versus el progreso urbano, para concluir finalmente que la naturaleza es inmutable en sí misma. 

Rodrigo Verdugo 

LA NOCHE.

La noche ya no es oscura como antes. Recuerdo que cuando chica siempre me dio miedo mirar hacia las esquinas de mi patio, porque cuando la noche caía todo se cubría de un sombrío azul oscuro que nublaba la vista hasta de los pequeños búhos que entre los árboles se escondían. Pero ahora es distinto, los reflectores que se posan en los techos de los edificios no dejan mucho lugar para esas terroríficas ilusiones.

Las estrellas también se han visto perjudicadas de esas construcciones que rodean mi casa. Antes, aunque tampoco era mucho, lograba contar más estrellas que dedos en mis manos, pero ahora, se puede decir que el cielo esta despejado si es que logro contar a lo más tres. Sin embargo, la luna sigue igual, no importa cuantas luces en la calle habiten, jamás brillaran tanto como ella cuando esta llena, haciendo que ese azul oscuro se vea claro y que hasta los más bastos rincones se iluminen.

El viento, ligero y húmedo, cargado con los fragmentos del mar que en algunas noches se logra oler y sentir su sal a través de las ligeras brisas sigue danzando en mi piel. Todo eso está igual que siempre, quizás lo distinto es que ahora está un poco más agrio y a veces, esa esencia a playa se esconde detrás del olor de las refinerías que, en realidad, están más lejos de mi casa de lo que esta el mar, pero su peste es tan grande que logra cubrir todas las pequeñas fragancias de la naturaleza.

Pero, mi parte favorita de la noche son los eucaliptos. Esos tres imponentes árboles que lograr crear una cortina gigante entre mi casa y la gente que mira desde los balcones de los edificios. Sus ramas y hojas danzan al ritmo del viento, creando una melodía suave, paciente, que pareciera que la misma Gaia se comunicara con nosotros y con los pájaros pasajeros deambulantes de la noche, diciendo que, entre las ramas, entre las enredaderas que cubren los troncos y la sombra que crean cuando el sol sale, encontraremos aquellos que estamos buscando, ya sea un refugio o tan solo tranquilidad.

Los pájaros. El nombre Con-con tiene muchos significados, uno de ellos es lugar de búhos, por lo que, se entenderá que en la noche no es extraña los cantos de estos pequeños animales. Porque el búho de Con-con no es grande, es pequeño y creo que en todos mis años viviendo aquí jamás he visto uno. Pero si he logrado escuchar como le cantan a la luna, con una voz ronca, sabia, le entonan las más lindas sonatas nocturnas. Sin ser una experta en música y sin tener un oído musical, me voy a aventurar a decir que su canción se compone de tres tiempos, pero podría estar mintiendo.

Claramente una noche perfecta no estaría completa sin los ladridos ocasionales de los perros que se comunican entre sí, como si estuvieran patrullando la cuadra y se dijeran entre ellos que todo esta calmado en su sector. De vez en cuando, en muy raras ocasiones, veo como mi propio perro viejo y guatón, desde la comodidad de su cama, ladra junto con los demás ¿A qué? eso sigue siendo un misterio, ya que esta sordo y ciego, asique no creo que sepa lo que esta pasando, pero él ladra como un buen perro.

¡Si!, la noche ha cambiado en algunos aspectos, la contaminación lumínica y sonora es uno de los factores más grandes para que ello sucediera. Pero, si cierros los ojos y me escondo de las luces de los departamentos e intento ignorar las voces fuertes y molestas de las señoras que parecieran gritar más que hablar, se siente como si las noches no hubieran cambiando como si la única que envejeció con el tiempo fui yo, pero todo el resto sigue igual, el viento, los árboles, los búhos, ellos siguen trabajando en sus mismas rutinas, dominado las noches entres los tres y teniendo a la luna como testigo, siendo su reina.

Autora: Elena Fourniés.
Fotgrafias: pixabay libre.
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