«Reflexiones Poéticas» de Pancho Jhavier poeta novel

» Reflexiones Poéticas» es el primer libro editado por Ediciones A89 del poeta Pancho Jhavier. Es la presencia mágica de versos lúcidos invitándonos a vivir su mundo interior, su sentir de joven Viñamarino con los más grandes anhelos de su corazón, desafío que logra en sinceros cantos vividos. Gracias Pancho por compartir en nuestra revista tu alma tan diáfana y pura.

Editorial.

Desapego

Casi te olvido
Pero escribiste mal mi nombre,
Te quise olvidar,
Pero se me olvido tu  apellido.
Tengo tu foto,
Quise borrarla, pero no pude,
Veo mi rostro, pero no veo nada.
Tuve dos opciones:
Olvidarme o Engañarme (Mentira)
Tuve dos opciones:
Olvidarte y avanzar o amarte y matarme,
(Mentira nuevamente)
No tuve ninguna opción,
Yo decidí absolutamente todo.
Tú estás allá  y yo estoy acá,
Acá aún queda  y allá ya se acabó,
Casi te olvido,
Pero prefiero soltarte y escaparme.


Re – Encuentro

Anoche te vi,
Llevabas unos jean grises y un polerón negro,
Tú caminar era distinto, tú pie derecho se movía más lento que el izquierdo,
Tu piel estaba transmutando,
Había una vibración diferente en el ambiente que provocaba sonidos que nunca los había escuchado en ti.
Tenías el mismo perfume,
Y aún estabas leyendo el mismo libro que robaste en la librería hace cinco años,
Íbamos por caminos separados,
Así que el encontrarnos y no mirarnos, no era algo tan extraño.
Día a día observo mucho más a las personas,
Hay energía que te recargan, que se convierten en un suplemento alimenticio más potente que una semilla del ermitaño, otras te absorben y te llevan hasta los sueños.
Por eso mismo hago diferencias, me aparto de las personas amargadas y oscuras,
Solo me quedo con aquellos que a pesar de las adversidades siempre sonríen.
Me quedo con  Sol y la Luna,
Ellos me proveen de una felicidad tan grande que ni la dicha es suficientes comparación,
Soy un bendecido de sus estímulos energéticos,
Me quedo con los perros y los gatos, porque simplemente me dan puro amor.
Entre la multitud sentirse distinto es extraño,  pero no me importa,
Siempre me han tratado como bicho extraterrestre,
Todas aquellas palabras  venenosas que me hicieron daño,
Ahora me fortalecen.
En el universo en el que vivo,
Se puede volar sin permiso de circulación,
Se puede amar sin prejuicios sociales,
Se puede vivir sin tener que sobrevivir,
Se puede ser todo sin tener que mentir,
Se puede aquello y mucho más,
Por todo esto…
Transmuto, tomo conciencia y me entrego al viento.


Llantos de Luna

Entre sueños, desperté  por la mañana con tus mantras,
Me levante lentamente siguiendo el ritmo natural de tus latidos, mientras el Viento  soplaba fuerte entre el cuerpo  frágil de la  neblina. 
El ambiente estaba frio, por lo que vestí mi ropa de calle por sobre mi deportivo pijama, comí algo rápido y me fui a encontrar contigo,
admito que estaba algo nervioso, pero necesita de tu energía sagrada sobre mí ser.
Aún recuerdo,
Como si fuera hace tan solo unos pocos segundos la primeva vez que te vi,
Esa imagen en mis recuerdos es nítida,
Y si fuera talentoso con la pintura,  marcaría en un cuadro  gigante ese momento para siempre.
Me es extraño recordar la cantidad de imágenes que tengo de ti,
Y que están presentes en mí,
Eres mi confidente, mi guía y mis lágrimas.
Fui a contemplarte al mar,
Ese instante en que te sumerges entre las agitadas olas, me parece sublime,
entonces estaba allí,  a tus pies, con los ojos cerrados y con el alma empapada  de sueños,
las palabras verbales no fueron necesarias, porque nosotros nos comunicamos con el aire.
Luego de respirar profundamente, 
me aleje de la costa  y  volví  a casa con agua hasta en los zapatos,
pero con el alma liviana,
de libra en un martes,
después del trabajo,
agradeciendo a la vida y amando la lluvia.


Tic Tac

Son casi las 22.16 y me encuentro sentado en una cama vacía,
no existen ni sabanas que acompañen la osadía,
sin música de fondo,
pero con el corazón profundo de tantas velas encendidas,
es viernes y mi cuerpo no lo sabe,
olvido vivir por ponerse a dormir,
no es una noche fría,
pero huele a melancolía.
Se aproxima un silencio,
pero se va  rápido porque afuera hay una tormenta empedernida,
no queda espacio para tanto luego de haber dado todo,
la tormenta también guarda silencio ya que deja pasar a una vecina,
mientras yo sigo  nadando en el vacío.
Tengo los labios secos de besos,
pero me rehusó a chuparle los huesos,
porque estoy nuevamente entre las paredes de mi estupidez,
dibujando con la mirada las paredes blancas de nada,
haciéndole el quite al querer poder.
Suena mi alarma y me tomo la pastilla,
estoy condenado a seguir medicándome hasta que no tenga una cura,
y no es que me crea  burra, pero pucha que esta cosa dura,
hasta el momento sigo drogándome obligadamente,
mientras no me falte la sangre,
no tendré que hacer ningún desastre.
Veo mi reloj digital y son las 22.40 y sigo acá,
sin nadie que me venga a visitar,
y me doy cuenta que es más real de lo que no quería asimilar,
aún así sé que no seré militar porque no me gusta matar,
pero tampoco me quiero regalar,
ando de antes cuando no había distancia,
pero no quiero entender nada que tenga que ver de ti,
a menos que sea algo solo para mí.
Voy en la cuarta pastilla de mi medicina,
y aunque ahora me senté en la silla,
sigo atrapado en esta pesadilla,
Señor doctor lo siento,
pero esta es mi última penicilina,
antes que se me acaben las pilas de mí filosofía.

Poesía : Pancho Jhavier
Fotografías: Archivos del autor
- Advertisement -spot_img

2 Comentarios

Comments are closed.