EL ÙLTIMO BASTIÒN DE LAS LETRAS. «FERIAS DEL LIBRO»

«Una golondrina no hace verano»… musito el poeta.
El tiempo estival quedo atrás en este continente, otros hermanos comenzarán a vivir el preludio del sol cada día. Nosotros aquí pensando que fue de esa alegría, tratando de balbucear los acorde de Vivaldi sin entender esa gran poesía.
Nuestra reflexión por necesidad, parte hoy desde este otoño, por los caminos recorridos en el sol de verano, por ferias del libros en diversas partes del país llegando a la conclusión que luego de nuestros premios nobeles y tantos buenos escritores con los contamos hemos aprendido a perder el don de querer volar junto a las hojas de un libro o escuchar las sabias intervenciones de talentosos personajes que luchan día a día a través del don de un poema o una historia conmoviendo la mirada de la vida desde la sabiduría de la palabra, volviéndose así perenne para nosotros y las generaciones que viene con el sentir que nace de cada creador.
Donde nos escondemos a cada paso? como no ser nosotros perpetuadores de esos llamados visitando cada aldea arboleada del libro, ser nosotros semillas activas donde nuestros artesanos creadores de rimas , personajes, silabas puedan donar lo que llevan en sus alforjas.
Nuestro talentoso poeta, creador y activo participante de la vida cultural de Chile, amigo colaborador de nuestra revista, don Mario Toro Vicencio, nos lleva a esta hermosa y profunda reflexión que hoy les queremos compartir.
EDITORIAL.

EL ÚLTIMO BASTIÓN DE LAS LETRAS

FERIA DEL LIBRO

Entré sigilosamente a la Estación Mapocho para que los libros no me reconocieran y así recurrir a ellos, tocarlos, acariciarlos, olerlos, como se hace con los bebés, sean propios o de otros, sin que pudieran discernir y llegar a la conclusión que yo era parte de ellos, que nacimos juntos.

Me escabullía de un stand para ir a otro y repetir mi admiración. Pensé ¿Qué es lo que me brinda una Feria del Libro? La respuesta debería ser: la libre circulación de ideas y promover la difusión del libro y la lectura.

Recordando su inicio, el 20 de noviembre de 1981 en el Parque Forestal, trasladándose en 1989 al Centro Cultural Estación Mapocho y la variedad de participantes y países, en el que algunas veces el Autor ha sido el Invitado de Honor, también ha sido el Lector, así como Editores, Traductores, me paré en un rincón y me dediqué a observar al público, que se hacía presente.

Eran de todas las edades, padres con hijos, hombres, mujeres, parejas, que irrumpían con derechos adquiridos de la compra de entradas y con ese caminar seguro e inconfundible de consumidor. Era cuasi pecaminoso entrar a ese altar de una de las expresiones del arte nacida en las cavernas, considerándose superior.

Me arrimé a una especie de butaca y oteando el horizonte percibí una carpa. Me acerqué y me enteré de que una reconocida poeta, empezaría a leer su último Poemario. De cuarenta sillas, aproximadamente la mitad “contenía” personas. Más allá de preguntarme que pensaba la poeta, reflexioné sobre que hacer para “popularizar” y producir un cambio cultural más incluyente.


Mario Toro Vicencio
Escritor y poeta.

Texto: Mario Toro y Editorial.
Fotografía: Archivo Letras 25.

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