CINCO PROFUNDOS POEMAS DE FRANCISCO JOSÈ NAJARRO

Presentar estos poemas de Francisco es una maravilla, logra en sus imágenes una hermosa cristalización desde su alma a la esencia de una lectura tan profunda como sencilla; un caminar por la perfecta unión en la realidad de los versos perdurando en el corazón de quienes tenemos el privilegio de leerlo sin tiempo ni espacio, solo en la brisa que nos cobija la gran poesía.

Francisco José Najarro Lanchazo (Zafra, Badajoz, 1987) es Licenciado en Derecho, del mismo modo en Periodismo y Diplomado en Edición y Publicaciones. Fue fundador y editor de la ya extinta Ártese quien pueda Ediciones. Actualmente es el editor en España de RIL editores, donde previamente fue el encargado de comunicaciones y marketing en la sede principal de Santiago de Chile. Asimismo, forma parte del consejo editorial de Ærea. Revista Hispanoamericana de poesía.
Sus libros publicados son La Vespa amarilla, El extraño que come en tu vajilla, Lo que cuentan mis hermanas y No supo Víctor Frankenstein ser madre. Ha sido incluido en antologías como Nacer en otro tiempo. Antología de la joven poesía españolaPiedra de toque. 15 poetas emergentes en Extremadura o Diáspora. Poetas extremeños en el «exilio» (1955-1993).

MARCAPASOS

Hace frío en París porque no estás;
no es que en mi cama se congele todo,
sino que toda la ciudad es hierro.

Busca el Meteosat las circunstancias
en lo alto, pero sé que no has subido,
que solo subirías si estuviera
yo —que conozco el cielo por la lluvia.

Durante el día miro a las francesas,
no sus cuerpos de cigarrillos húmedos
sino sus ropas, y te visto así,
mitad hecha de ti, mitad por mí.

Hace frío en París y en las ciudades
donde tu mano no me aprieta y suelta
y aprieta el corazón para moverlo,
donde no te escucho pensar por lejos
hace frío.

STIMOLATORE CARDIACO

Fa freddo a Parigi perchè non ci sei;
non è che il mio letto si sia tutto congelato,
bensì che tutta la città è ferro.

Cerca il Meteo le circostanze
in alto, ma so che non sei salito,
che sorgerai solo se avessi
io – che conosco il cielo per la pioggia.

Nel corso della giornata guardo a le donne francesi,
non i loro corpi di sigarrette umidi
ma i suoi vestiti, e ti vestirò così,
metà fatta di te, meta per me.

Fa freddo a Parigi e nelle cittè
dove la tua mano non mi stirnge e mi lascia
e stringe il cuore per muoverlo,
dove non ti sento pensare per lontano
fa freddo.


SANTIAGUIN

De niño enterré a mi canario muerto en una pequeña caja de pastillas donde se leía: Alivio sintomático del dolor, como si el dolor tuviese circunstancias o lógica, o fuese una espina clavada en un pie o una jaqueca.

SANTIAGUIN

Da bambino ho sepolto il mio canarino morto in una piccola scatola di pillole dove si leggeva; sollievo sintomatico del dolore, come se il dolore avesse circostanze o logica, o fosse una spina nel fianco o un male di testa.


HUELLA

Al descubrir que amarme
era tener el síndrome de Diógenes
—defectos estorbando en todas partes—
decidieron marcharse sin escándalos.

Y ahora que no hay quejas por ronquidos,
andar descalzo sobre mí me duele,
pero nada más que vivir me queda,
que sujetar los muros con mis manos.

TRACCIA

Scoperto che amarti
doveva avere la sindrome di Diogene
– di fetti intralciando ovunque parti-
hanno deciso di andarsene senza scandali.

L’allora che non ci sono lamentela per russamento,
andare scalzo su di me mi fa male,
ma nient’altro da vivire solo mi rimane,
che tenere i muri con le miei mani.


REFUGIO

No me riñas por no tirar las cajas
de cartón que la casa desordenan
ni por haber impuesto mis cortinas,
porque si algo me gusta de la luz
es la sombra de tu desnudo en ellas.

Por favor, piensa que la arquitectura
de ninguna ciudad me da la calma
que contienen las cajas
vacías, de cartón.
Hazle espacio a la nada. No me riñas.

RIFUGIO

Non mi rimproveri per non aver buttato via le scatole
di cartone che la casa fanno ingrombrare
neanche per aver imposto le miei tendaggi,
perchè se mi piace qualcosa della luce
è l’ombra della tua nudità in esse.

Per favore, pensa che l’architettura
di nessuna città mi dà la serenità
che che contengo le scatole
vuote, di cartone.
Fai spazio alla nulla. Non sgridarmi.


Fragmento de NO SUPO VICTOR FRANKENSTEIN SER MADRE

Como nunca te interesó viajar
ni el cine, tan solo leer la Biblia
y los prospectos médicos —la cura—,
inventé este pedazo del poema
por pasar tiempo juntos.
Saltaban las cabezas por el río,
salmones, calaveras retornando.
Tiré la caña como me enseñaste,
pesqué uno de los muertos nadadores.
Dentelleaba el cráneo y no era el frío,
hablaba de la historia de un país.
Fue la primera vez que padre habló
de padre cuando niño,
invento que recuerdo que lloré.
Termina la oración donde comienza:
Padre Nuestro que estás.
Padre Nuestro que estás.
Padre Nuestro que estás.
Y algunos quieren que hable
ahora yo de mi país, que diga
¡Los políticos tienen pulgas! ¡Malos!
¡Abajo de los bancos y las bancas!
¿Pero cómo hablar de frontera alguna
si ni siquiera sé dónde me acabo?
No entiende un niño gordo de fronteras.
Un niño gordo ocupa
el espacio  pidiendo perdón siempre,
a las sillas,
a las niñas,
a la música.
Imagina un ejército de niños
gordos, el roce fuerte de entrepiernas;
un himno cuya letra solo puede pensarse,
una bandera de colores grises.
Un niño gordo lame el torso verde
del militar de plástico, el deseo.
Se sale de los bordes del dibujo,
se expande como puede, un niño gordo.
Quieren que hable de mi país, y digo:
El país que dejé no ha perdido su forma,
encuentro manchas que se le parecen
y señalo ciudades.
El país del que soy, por el contrario,
achicó sus fronteras y sus fuerzas,
y canta mucho menos.
El país donde vivo tiembla a veces,
me recuerda al derrame cerebral
que desplomó a mi abuela.
Al país del que soy quiero volver,
peinarle el pelo mientras le murmuro
mamá, es cierto que vine.

Brano di NON HA SAPUTO VICTOR FRANKENSTEIN ESSERE MADRE

Come non ti è mai interessato viaggiare
nè il cinema, soltanto leggere la biblia
e gli opuscoli medici – la guarisce -,
ho inventato questo pezzo di poema
per passare un tempo insieme.
Saltavano le teste per il fiume,
salmoni, teschi ritornando.
Ho tirato la canna come mi hai insegnato,
ho pescato uno dei nuotatori morti.
Scintillavano il cranio e non era il freddo,
parlava della storia di un paese.
Fu la prima volta che parlo mio padre
de padre quando ci era bambino,
con sua invenzione ricordo aver pianto.
Finita la preghiera dove comincia:
Padre Nostro che sei.
Padre Nostro che sei
Padre Nostro che sei.
Qualcuno vogliono che parli
ora io nel mio paese, che dica
I politici hanno le pulci! Cattivi!
giù per le banche e le panchine!
Ma come parlare di qualsiasi confine
non so nemmeno dove sono finito?
Un bimbo grasso occupa
lo spazio chiedendo sempre scusa,
alle sedie,
alle bambine
alla musica
Immagina un esercito di bambini
grassi, il forte sfregamento tra le gambe;
un cantico cui la lettera solo si può pensare,
una bandiera di colori grigie.
Un bimbo grasso lecca il torso verde
di militare plastiche, il desiderio.
Fuoriesce dai bordi del disegno,
si espande come può, un bimbo grasso.
Vogliono che parli di mio paese, e io dicco:
Il paese che ho lasciato non ha perso la sua forma,
trovo macchie che assomigliano,
e segnalo paesi.
Il paese di dove sono io, per il opposto,
ha ristretto i suoi confini e le sue forze,
e canta tan meno.
Il paese dove abito trema qualche volta
mi ricorda l’emorragia cerebrale
che ha fatto crollare mia nonna.
Il paese quello di dove sono voglio tornare,
pettinarli il capello mentre susurro
mamma, è certo che sei viva.

Poeta Francisco José Najarro

Poemas, Francisco José Najarro
Fotografías, Portada archivo de Letras 25.
Fotografía del autor.
Traducción al italiano: Susanna Pallavicini



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