EL ESCRITOR MARCELO MOYANO COMPARTE UNA MIRADA DE SUS CUENTOS «HISTORIAS DE FANTASIAS»

Presentamos un fragmento del cuento «Fidelidad» del escritor chileno Marcelo Moyano , donde se expone un muy buen manejo de la alternancia entre mostrar y expresar de la cual emerge la acción misma de contar. Por otra parte, este cuento podría inscribirse con total propiedad en la tradición de los cuentos populares o tradicionales. Letras 25 les invita a leer a este promisorio escritor chileno.

Rodrigo Verdugo
Director Letras 25

FIDELIDAD

   Cuando los humanos entraron al mundo físico la magia y la fantasía no los abandonaron inmediatamente, los humanos con el paso del tiempo fueron dejando de creer en la magia y la fantasía, entonces la magia y la fantasía dejó de ser reales para los humanos y sólo quedaron algunas historias en relatos y algunos cuentos.

   Pero hubo un tiempo en que quienes conocían el origen humano y aún soñaban e imaginaban convivieron con La Tierra de los Sueños y sus criaturas. Entre esos humanos hubo tres que formaron grandes casas, y se convirtieron en grandes señores. Porque ellos fueron muy distintos a los otros que se hicieron señores para dominar y explotar a su pueblo con impuestos usureros a cambio de brindar supuestamente seguridad al pueblo.

   Esos hombres fueron Kithos Utara, Ramel Lefkan y Ruv Caldrin. Kithos Utara estableció la casa de su familia en el poniente, Ramel Lefkan lo hizo en el levante y Ruv Caldrin levanto el estandarte de su familia en llanuras bajas. Diametralmente opuestas a la llanuras bajas estaba la región de las cimas, a las que pocos se acercaban y nadie habitaba. Porque después de la batalla en las praderas de Durlan tanto en La Tierra de los Sueños como en Humfinterra, sólo un poco más allá de la región de las cimas los Magis levantaron altas cordilleras que se interponía como frontera natural entre las criaturas del mundo físico y las corrompidas por los Oscuros.

   Las tres casas como los pueblos que seguían sus liderazgos, pese a las traiciones y ultrajes sufridos por el ataque de los Oscuros y haber dejado La Tierra de los Sueños por Humfinterra, aún soñaban, imaginaban y confiaban en los Magis. Cuando los ejércitos de los Oscuros avanzaron desde las cimas y los Magis convocaron la gran aamblea Kithos Utara, Ramel Lefkan y Ruv Caldrin convencieron a cuantos pudieron de los pueblos que les seguían de apoyar el llamado de los Magis diciendo que “Si La Tierra de los Sueños cae, este mundo que estamos formando también caerá. Si los Magis y las criaturas fantásticas no pueden detener a los Oscuros, nada podremos hacer nosotros contra ellos. Debemos unirnos a los Magis y a las criaturas de La Tierra de los Sueños, unidos podremos enfrentar y derrotar esta amenaza”

   Así los humanos que atendieron las palabras inspiradas de Kithos, Ramel y Ruv participaron de la batalla de Durlan bajo los estandartes de las casas de Utara, Lefkan y Caldrin, junto a criaturas fantásticas las que muchos nunca habían visto y muchos nunca volvieron a ver, todos marcharon bajo el mando de los Magis.

   La casa Utara así cómo las casas de Lefkan y Caldrin conservaban vínculos con La Tierra de los Sueños, ese vínculo despertó los sentidos dormidos de algunos miembros de esas familias, esos sentidos que la mayoría de los humanos perdieron para siempre. Fueron miembros de estas casas los últimos de los humanos en hablar y convivir con criaturas de La Tierra de los Sueños. 

   Arib Utara fue el primer hijo de Kithos, un pequeño niño que recién hablaba y caminaba cuando su padre partió con los ejércitos a enfrentar a los Oscuros. Cuando Kithos regresó trajo de regalo para su pequeño hijo dos cachorros, dos nobles lobos de La Tierra de los Sueños, cachorros que Azura la gran Magi le encargó cuidar, la madre de los cachorritos había muerto en la batalla de Durlan, Kithos al verlos tan pequeños, indefensos y solos dijo que le gustaría cuidarlos. Llévatelos contigo entonces le dijo Azura. “Cuídalos, hazlos tus amigos y te aseguro que nunca encontrarás mayor fidelidad”. Esas fueron las palabras de la gran Magi y Kithos nunca las olvido.

   Curioso como todo niño Arib se acercó a ver lo que su padre traía. La sorpresa del pequeño Arib fue inmensa al ver a los cachorros. Kithos le entregó los cachorros a su hijo repitiendo las palabras de Azura la gran Magi.

-¡Que lindos!- Dijo Arib abrazando y acariciando a los cachorros-¡Es el mejor regalo que he tenido en mi vida!-

-Ve pensando en qué nombres vas a darles-Le dijo Kithos a su hijo.

   Kithos dejó a Arib jugando con los cachorros. Para Arib de verdad era un día muy especial, era el único niño de la inmensa casa, si bien todos de algún modo en la gran casa consentían al pequeño Arib, pocos eran los que tenían tiempo como para jugar con él. En cambio los cachorros, que como todo cachorro eran curiosos y juguetones desde el primer momento comenzaron a jugar con Arib. Jugaron todo el día, primero Arib correteaba detrás de los cachorros, y después  los cachorros corrían detrás de Arib. Ya tarde cerca de la entrada de la noche Arib se sentó agotado de tanto ir venir corriendo, los cachorros siguieron dando vueltas a su alrededor, luego se sentaron frente a Arib con sus orejas paradas y alertas. Arib los miró y sonrió diciendo.

-¿Qué nombres les pondré?-

   Entonces la cachorrita le habló diciendo.

-Tenemos nombres pequeño señor-

-¡Sí! ¿Cuáles son?-Preguntó Arib.

-Mi nombre es Fera y el de mi hermano es Lircan-Respondió la cachorrita.

-¡Que lindos nombres! ¡El mío es Arib! Espero que les guste aquí y ser mis amigos-

-Nos gusta tu casa pequeño señor. Y seremos tus amigos-Dijo el cachorro

-¡Fantástico!-Terminó por decir Arib.

   Desde ese día Arib no se apartó de los cachorros, y los cachorros lo seguían donde quiera que fuera Arib. Kithos y Licerna su esposa estaban complacidos de que su hijo anduviera en compañía de los cánidos. Sólo a su mujer Licerna Kithos le dijo que los cachorros le habían sido entregados por Azura la gran Magi y que eran cinturas nacidas en La Tierra de los Sueños.

   Los años pasan para los humanos, Arib fue creciendo en compañía de sus fieles amigos Fera y Lircan. Los tres se iban de correrías por los lugares cercanos a la gran casa de la familia, no era extraño ver a los tres yendo de granja en granja jugando con otros chicos y otros canes, pero Fera y Lircan eran muy distintos a los canes de toda la región, pues a medida que fueron creciendo fue evidente que eran lobos de La Tierra de los Sueños, aunque nadie lo dijera. Todo el pueblo cercano a la casa de Utara conocía y tenían especial aprecio por Arib el hijo del señor Kithos y sus esplendidos canes Fera y Lircan.

   Fue cuando Arib ya había cumplido diez años que yendo de excursión con un grupo de amigos, llegaron al borde de la ladera de una colina escarpada. El grupo de chicos se dispuso a bajar la abrupta ladera para continuar la excursión. Entonces Fera y Lircan hablaron a Arib. Arib se arrodilló junto a sus inseparables amigos.

-¿Qué ocurre?-preguntó Arib a Fera y Lircan.

-No es seguro bajar por esta ladera Arib, si lo hacen corren serio peligro-Le dijo Lircan.

-El terreno es inestable y puede ceder. Tú y tus amigos caerán por el barranco-Dijo Fera

-Es mejor bordear la ladera, el camino será más largo, pero mucho más seguro Arib-Aconsejaron Fera y Lircan a Arib.

   Arib miró la ladera, vio que el grupo se aprestaba a bajar, entonces intervino antes que alguno de sus acompañantes comenzara a bajar la ladera.

-Esta ladera no es segura. Será mejor seguir bordeando la ladera de la colina hasta el final, será un recorrido más largo pero mucho más seguro-

   Los chicos que le acompañaban así lo hicieron. Continuaron caminando por el borde de la ladera como él dijo Arib. A medio recorrido vieron como el lugar por donde habían intentado descender cedió derrumbándose hasta el fondo de la cañada, de haber ido bajando por ahí habrían terminado muy lastimados, sino muertos.

-¿Cómo supiste Arib? ¿Cómo supiste que la ladera caería?-Preguntó un chico.

-Fera y Lircan me lo dijeron-Respondió Arib simplemente.

-¿Los canes? ¡Ellos te lo dijeron!-Dijo otro chico.

-Sí-Dijo Arib

   Todos los chicos echaron a reír a carcajadas. Arib los veía sin comprender por qué de tanta risa.

-Oh Arib, las cosas que dices-Le dijo uno.

-Sí. Yo le hablo a mis canes, pero ellos sólo ladran-Le dijo otro.

-Pero los de Arib hablan con él-Le dijo un tercero.

   Ante la molestia y confusión de Arib por la burla de los chicos que lo acompañaban en la excursión Fera y Lirón hablaron con Arib.

-Ellos no nos entienden Arib-Le dijo Fera

-Ni a nosotros, ni a ninguno que no sea humano-Dijo Lircan

-Para ellos sólo somos animales-

-¿Qué te han dicho con esos ladridos? Si va haber sol o no mañana-Dijo otro chico y todos volvieron a reír

   El recorrido de vuelta a casa Arib lo hizo en silencio. Al llegar todos se despidieron entre ellos, los chicos que se burlaron de Arib le dijeron que no se molestara, que eran sólo bromas.

-No estoy molesto-Dijo Arib.

-Ah por eso no dijiste una sola palabra de regreso-Le dijo uno de los chicos.

-Oh pero pudo estar esperando seguir hablando con los canes-Dijo otro chico.

   Hubo más risas y todos se marcharon. Así Arib descubrió que el único que podía hablar con Fera y Lircan era él. Arib fue con sus amigos y les preguntó-

-¿Por qué sólo yo puedo hablar con ustedes?-Fera y Lircan le respondieron.

-Creíamos que ningún humano podía hacerlo. Perdieron ese sentido cuando entraron al mundo físico. Algo de magia y fantasía debe quedar en ti Arib, has conservado ese sentido-Le dijo Fera

-No intentes hacerles entender a los demás. No pueden entender lo que no comprenden-Lircan

-No tienen los sentidos abiertos como para hacerlo-Fera

-Siempre nos ha complacido que nuestro señor pueda hablar con nosotros, no todos los canes o los otros animales tienen la misma suerte-Lircan

-¿Puedo hablar con los animales?-Pregunto Arib

-No lo sabemos-Fera

-Tendrías que intentarlo-Lircan….

continua…
ESCRITOR MARCELO MOYANO.

Escritor, Marcelo Mayona. del libro » Hiatorias de Fantasias» publicado por Publish way.
Acuarela; Martina Vicencio.
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