ASTRID FUGELLIE Y SU COMPROMISO CON LA PALABRA POÉTICA

DEL LIBRO DEL MAL MORIR

La poesía profunda y sólida de la poeta Astrid Fugellie, nos emociona y
fascina. Logra una escritura perfecta e íntegra que conmueve, nadar en
sus aguas es un bálsamo para el espíritu.

Su escritura visceral, como su enorme compromiso con la palabra
transforman en gozo la publicación de sus maravillosos y delicados textos.
Tiene numerosos libros publicados e integra diversas antologías poéticas,
destacándose entre las principales poetas de la Generación de 1972 (o
«Del Sesenta»).
Los poemas pertenecen al libro “LIBRO DEL MAL MORIR”, editado por
LA TRASTIENDA Y EDITORIAL ASTERIÓN, en Santiago de Chile año 2015.

INGRID ODGERS TOLOZA
Directora Letras 25


EL CARRUSEL

“Ha muerto un ruiseñor.
Pero no llores, / gira, caballo de la calesita.”
(Juan Gelman)

parque de lo breve, lo leve, un tiempo de
lluvias, un carrusel.
así, tablones giratorios huelen a pinos
y alucinantes revolotean, cantan, esos violines
del arroyo.

nuestras sombras se dirigen hacia el otro
lado del mundo, y cautivos rodamos, viramos.
es la intemperie, somos un reloj di-vagando en
las clausuras…

más tarde, echo de menos al carrusel,
recreo tan cerca del secreto de los nombres
como del misterio de los ritos, solaz, más
junto a los campanarios quebradizos a la
llovizna bajo el cielo encarnado. Carrusel, ¡ay!,
pasatiempo de las llaves inabordables:
– ¡en un abrir y cerrar los ojos murió
la vida!

IL CAROSELLO

“ È morto un usignolo.
   Pèro non pianci,/gira, cavallo dal carosello.”
                                                 (Juan Gelman)

parcheggio  di un attimo, il leggero, un tempo di
piogia, un carosello.
cosi, tavolette rotanti odorano di pino
e sorprendente, strabiliante, cantano, quegli aquiloni
del torrente.

le nostre ombre girano verso l’altro
lato del mondo, e nascondi rotiamo, giriamoci.
è all’aperto, siamo l’orologio sconclusionato in
le chiusure.

dopo, mi manca il carosello,
il tempo di gioco vicino degli nomi
come il mistero dei riti, conforto, più
insieme ai campanelli fragile alla
pioviggine sotto il celo incarnato. Carosello, Oh!,
passatempo delle chiavi inavvicinabile:
– in un aprire e chiudere d’occhi
la vita è morta!


EL PARQUE

Pensativa voy por el parque. Detrás, lento,
Un hombre que nada sabe de mí. Frente al camino
el hombre detrás lento. No le interesó
a pesar de la tardecer tan receptivo. Durante mi
andada cuento historias; a nadie emociono.
Durante esas horas cuento al hombre,
que no escucha, cuan extraordinariamente
muere mi cuerpo.
Mi paseo y ese hombre se malogran, inútil
seguir. Pensativa siento que pudimos ser
criaturas hermosas. Ahora, la monodia me sigue, y los
detalles me pierden, y los árboles me ocultan, y yo
atrás de mi sombra, esa mancha.

IL PARCO

Pensierosa vado attraverso il parco. Dietro, piano,
Un uomo che non sa niente di me. Davanti alla via
il uomo dietro piano. Non l’interesso
nonostante la sera è ricettivo. In atessa mio
camminare racconto storie. Ma nessuno si era emozionato.
In queste ore racconto l’uomo,
non si sente, ma straordinariamente
muore mio corpo.
Mia passeggiata e quel uomo si distorce, inutile
seguire. Pensierosa sento che abbiamo poduto essere
creature belle. Allora, alla noia di seguire, e gli
dettagli mi perdeno, e gli alberi mi nascondono, e io
dietro della mia ombra, quella macchia.


LA PUERTA

No hay sucesos significativos en la habitación excepto, la
puerta. Retratada al fondo, más honda que oscura, la puerta es
un acceso donde las leyes no se advierten excepto, por el clavero
colgado a la cerradura. Llaves como lástima volteada.


Vislumbro entonces, en la trastienda, una galería soleada
donde llegan los hijos y vuelan las moscas, o una cocina amplia
donde conversan los abuelos y duermen los gatos, o acaso,
un comedor risueño donde los nietos hacen de las suyas.
Pero ni mundo ni memoria, mucho menos algún ruido al
otro lado de la puerta.

LA PORTA

Non ci sono eventi notevole nella stanza a tranne, la
porta. Ritratto sullo sfondo, più profonda nel buio, la porta è
un acceso dove le legge non si avvertono, per il clavero
appeso nella serratura. Chiavi como pietà ruotata.

Scorgere e quindi, nella retrobottega, una galleria soleggiata
dove arrivano figli e volano le mosche, o in cucina ampia
dove parlano i nonni e dormono i gatti o forse,
una sala da pranzo sorridente dove i nipoti fanno una delle sue.
Tuttavia nè mondo nè memoria, ancor meno qualche rumore
dall’altra parte della porta.


LA NIÑA ROTA

¿Fue la elección de la tiza,
más bien el pizarrón, o
su cuerpo grueso para el banco alarmado?


¿Acaso el cuaderno de croquis con sus páginas
en blanco:
analogía de un carrusel sin pausas ni topes?
¿Pudo culpar al renacuajo, sus rayones
desborde entre lápiz y goma, gomas, y lápices a-
brumándole?

¿El aprendizaje tardío por ventura, el silabario del Ojo,
la memorización atascada:
las sumas, las restas, las tablas?
Ignoras la causa, no obstante,
fuera la maestra excluyente,
los girasoles dislálicos, las margaritas di gráficas, o
aquel tacho luxado al rincón de la sala
algo, algo estuvo mal,
muy mal.

LA BAMBINA RUOTA

È stata la scelta del gesso,
piuttosto la lavagna, o
suo corpo grosso per la banca si è allarmata?

Per caso forse el taccuino con foglie
in bianco:
analogia del carosello senza pause o arresti?

Potrebbe incolpare al girino, suoi graffi
traboccano tra matita e gomma, gomme, y matite a –
appannandoli?

Apprendimento tardivo per caso, il sillabario d’ occhi,
la memorizzazione incollato:
le addizioni, le sottrazioni, le tavole?
Ignori la causa, no nonostante,
fuori la maestra
i girasoli disilluso, le margherite di grafici, o
quelli casonetti danneggiato sul rincone della stanza
qualcosa, qualcosa che stato male,
molto male.


EL RETRATO

Los negativos de la foto los encontré en el cuarto
donde el montaje dejó en evidencia dos lágrimas, una más
gruesa que otra. Probablemente lloraste por el ojo oscuro,
el sano trazó cierta agonía. Todo ocurrió la tarde cuando
desconocí el suicidio, ya libre de aquel destino. Ahora desato
los nudos para el único ojo que duele: – ¡ay herido y desvelado!
Recién ahora, deshago los tiempos, sobrevivo a las impiedades,
y en la adormecida, secreteo con esa cabeza loca.


IL RITRATTO

Quelli negativi delle fotografie li ho trovati nella stanza
dove il montaggio laccio in evidenza due lacrime, una più
grossa dell’altra. Probabilmente hai pianti per il tuo occhio buio,
il svelto tracciato di certa nostalgia. Tutto è successo il pomeriggio quando
non si conosce il suicido, libero del quel destino. Allora scateno
i nudi per l’unico occhio che fa male: – Oh ferito e insonne!
Solo ora, sbarazzo il tempo, sopraviverò alle
empietà, e sulla intorpidita, segreto con quella testa pazza.


RELOJ DE PARED

Adosado al muro, aquel reloj era único.
Su camino fue pasar de familia en familia:
Mi abuela, mojada de aguas,
se lo obsequió a mi madre, mi madre fría de lluvias
me lo entregó. Lo dicho sucedió
en un abrir y cerrar los ojos porque la vida es fugaz.

Lo colgué en la pared. Por su movimiento
cantaban los grillos. Me deleitaba oír cómo
tarareaba. Le recuerdo ovalado, con leves
destellos.
Había jurado a mi madre que, recogida en
humedad, se lo daría a mi hija, pero, sucedió
de repente: yo hui de la casa asolada una
noche, y el reloj quedó impávido, colgado
a la muralla.


OROLOGIO DI MARTELLO

Addossato al muretto, quel orologio era l’unico.
la sua via fu trascorrere di famiglia in famiglia:
Mia nonna, umida di acque,
si lo ha datto a mia madre, mia mamma fredda come la pioggia
lo consegno a me. Lo detto è successo
in un aprire e chiudere degli occhi perche  la vita è fuggente.

L’ho appeso nella parete. Per su suo movimento
cantavano i grilli. Mi dilettavo sentire come
canticchiavo. Li ricordo ovale, con lievi
bagliore. Aveva giurato a mia madre che, raccolta in
umidità, la darei a mia figlia, pero è successo
d’improvviso: io mi sono andata della cassa asolata una
notte, e l’orologio sono sbalordito, impiccato
al martello.

ASTRID FUGELLIE
POETA

Poeta, Astrid Fugellie, destacada en la generación 1972. Educadora de Parvulos
Traducción, Susanna Pallavicini. Editora Letras 25
Fotografia, Archivo Revista Letras 25

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